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  • Ariel Sánchez Rojas

¿Qué herramientas necesita la dirección de convivencia para reducir las conductas de violencia?

En nuestras más recientes investigaciones sobre la violencia en los colegios hemos estudiado sobre los indicadores de bienestar y convivencia en los colegios: cuáles son, cómo medirlos y qué planes de acción nos pueden servir para mejorar la convivencia escolar.


Nos hemos centrado en estos indicadores porque el día a día ha evidenciado que cada 12 minutos hay un caso de violencia en los que sólo el 10% tendrá acompañamiento pues el restante 90% no fue identificado, o fue identificado pero no se le hizo seguimiento. Y como consecuencia el o la estudiante se termina retirando del colegio teniendo que volver a buscar colegio, hacer amigos, adelantarse en su aprendizaje académico y acoplarse a una nueva realidad. Todo porque desde convivencia no supieron cómo solucionar el problema.


Ahora bien, de estas cifras algunos colegios podrán tener mejores o peores resultados, dependerá de la inversión en convivencia que se haga y de la cantidad de estudiantes que tengan. Pero lo importante no es mirar si “son mejores o peores” sino entender las dinámicas particulares de cada uno para mejorar sus indicadores.


Para esto, hemos diseñado unas preguntas que la dirección de bienestar y convivencia debe tener en el radar para tomar mejores decisiones y reducir la violencia dentro del colegio:

  1. ¿Cómo definimos la violencia dentro del colegio?

  2. ¿Cada cuánto hay situaciones de violencia?

  3. ¿Cuáles son las conductas e impulsos violentos que generan estos episodios de violencia? ¿Por qué se dan?

  4. ¿Nuestro seguimiento a las dinámicas de violencia es efectivo?

  5. ¿Qué herramientas necesitamos para reducir las conductas de violencia de los estudiantes?

  6. ¿Cuánto tiempo estamos destinando en formar a nuestros estudiantes y docentes en sus habilidades socioemocionales?


Las primeras dos preguntas nos permiten entender las dinámicas sociales dentro del colegio, la tercera y la cuarta nos permite entender los momentos o eventos que desencadenan las conductas de los estudiantes, y las últimas dos nos ayudan a accionar, a ejecutar acciones que materialicen resultados positivos en que el bullying en el colegio haya disminuido drásticamente.


Cuando trabajamos con los colegios hay una herramienta en particular que usamos y es la de los Juego de Roles la cual nos desarrolla nuestra personalidad, autorregula nuestras emociones, nos permite reflexionar sobre nuestras acciones del pasado y desarrolla nuestra imaginación y capacidad creativa para resolver problemas.


Esta herramienta es frecuentemente utilizada en la psicología clínica pues lo que subyace de ella, su contenido latente, es el psicodrama: una técnica terapéutica que integra el cuerpo, las emociones, el pensamiento y la conducta. Acá se intensifican los sentimientos y emociones pues se busca revivir, en un contexto protegido y seguro, momentos díficiles que haya vivido la persona.


Por ahora dejemos hasta acá, pues en nuestro próximo artículo les hablaremos más de esta herramienta para reducir la violencia.





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