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  • Ariel Sánchez Rojas

En lugar de mandar y exigir, intenta conectar y redirigir: trabajando izquierda con izquierda y derecha con derecha (integración horizontal para resolver conflictos; Estrategia 2)

A veces los jóvenes pueden estar tristes, de mal humor, cansados, asustados o desobedientes cuando llegando a la escuela. Y, en realidad, es común: las escuelas pueden ser un lugar aterrador a veces y la ansiedad por separación puede ser muy normal para los niños.


Probablemente cuando lleguen esos días, podrían enfrentar problemas dentro del colegio y es apropiado enseñarles cómo crecer y aprender a partir de ello. Cuando estamos en conflicto, las emociones aparecerán y negarlas nos dejará sin un sentido de perspectiva donde perdemos el significado del contexto. 


Por ejemplo, dos mejores amigos se pelean. Uno de ellos, que está muy enojado, dice: “No me importa si terminamos siendo enemigos y no volvemos a hablar nunca más”. Él o ella podría parecer enojado y frío; pero los labios, los párpados o los gestos pueden mostrarnos sus verdaderos sentimientos. 


El lado izquierdo del cerebro desea el orden. Es lógico, literal, lingüístico y lineal (racional, pone las cosas en una secuencia u orden). Por otro lado, el hemisferio derecho es holístico y no verbal; nos permite comunicarnos a través de expresiones faciales, contacto visual, tono de voz, postura y gestos. Se preocupa por el significado de lo que sintió en determinada experiencia. Cada lado tiene mente propia porque pueden ser, literalmente, dos hemisferios diferentes. 


En términos de desarrollo, los niños muy pequeños tienen un hemisferio derecho dominante. No han dominado la capacidad de usar la lógica y las palabras para expresar sus sentimientos y viven sus vidas completamente en el momento. Su relación con la lógica, las responsabilidades y el tiempo es diferente a la nuestra como adultos. 


Entonces, ¿qué hacer como psicólogos o coordinadores de convivencia cuando surge un conflicto? 


  1. Primero, observar cómo está funcionando el cerebro derecho (el “emocional”) ; reconozcamos que está más directamente conectado con nuestras sensaciones y emociones corporales. 

  2. En segundo lugar, sintonizar o relacionarse emocionalmente para conectarse profundamente con los sentimientos de la otra persona; acá es prioritario que se sientan escuchados.

  3. En tercer lugar, integrar. Es decir, cuando las emociones de la lógica derecha no se combinan con la lógica de la izquierda entonces estaremos flotando en el caos (demasiada emoción = caos; negar las emociones = rigidez). Por lo tanto, debemos ayudarlos a activar el lado izquierdo del cerebro para obtener cierta perspectiva y manejar sus emociones de manera positiva.

  4. Cuarto, sepan que cuando un niño o un adolescente está molesto, la lógica no funcionará ya que debemos trabajar con las necesidades emocionales del lado derecho del cerebro. Esta “sintonía” o conexión emocional es la forma en que nos conectaremos profundamente con la otra persona y le permitiremos sentirse sentida. 


Recuerden que en lugar de ordenar y exigir debemos conectarnos y re-dirigir.







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