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  • Ariel Sánchez Rojas

12 estrategias para nutrir y fortalecer la convivencia escolar desde el comportamiento de su estudiantes y su psique. 

¡Hemos vuelto! Y este año les traemos nuevas sorpresas que les ayudará en su día a día dentro del colegio.


El año pasado discutimos una variedad de temáticas enriquecedoras en convivencia escolar. Hablamos de cómo enseñar competencias ciudadanas; técnicas, estrategias y acciones de convivencia para fortalecer las relaciones dentro del colegio y fortalecer la gestión socioemocional de los estudiantes. Qué herramientas son  necesarias para la dirección de convivencia escolar y su éxito en el trabajo. Cuál es la importancia de una dirección de bienestar y convivencia, y cuáles son los indicadores que deben seguir. Qué retos tienen los colegios en la educación socioemocional y competencias ciudadanas; y las estadísticas de la situación actual de violencia dentro de los colegios y los retos que tienen.


Con base en esto, teníamos planeado discutir con ustedes en las próximas publicaciones sobre cómo son los sistemas de convivencia escolar en Estados Unidos, Europa y LATAM. En qué está cada continente, cómo están resolviendo este problema tan importante, y qué retos tienen. Era nuestro plan pues tener un comparativo (en algunos casos analógico) es útil para ver qué complementos podemos implementar en nuestra estrategia de reducción de bullying.


Sin embargo, y teniendo en cuenta que nuestras últimas publicaciones fueron sobre los perfiles de afrontamiento y cómo cada estudiante resuelve el conflicto, hemos decidido ahondar en una temática que consideramos más prioritaria y pertinente para este momento: ¿cómo funciona el cerebro de un niño? 


Consideramos que si desde lo técnico y epistemológico entendemos cómo funciona, sus dinámicas y configuraciones entonces como directores de bienestar y convivencia sabremos cómo resolver los problemas con los que los estudiantes se enfrentan.


Entonces, ¿de qué les estaremos hablando las próximas? De 12 estrategias para nutrir y fortalecer el comportamiento de los estudiantes desde su psique. 


¿Y por qué lo hacemos? Porque un conflicto o argumento es una oportunidad de aprendizaje de escucha activa y reflexiva, de toma de perspectiva, de comunicación asertiva y respetuosa, de compromiso, negociación y perdón. Y así queremos enseñarles desde Clio. 





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